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La
villa navarra de Miranda de Arga se localiza
en la zona del Bajo Arga, de la Ribera Occidental
o estellesa, asentándose sobre la ladera
de una colina en la margen derecha del río
que le da nombre. Dista cincuenta kilómetros
de Pamplona y quince de Tafalla.
Si atendemos al plano administrativo-judicial,
pertenece, como villa separada, a la merindad
de Olite, Partido judicial de Tafalla, Audiencia
Territorial de Pamplona, mientras que en lo
eclesiástico está vinculada
a la diócesis de Pamplona
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El
término de la villa limita al Norte
con Berbinzana y Artajona, al Sur con el de
Falces, al Este con Tafalla y al Oeste Con
Lerín.
Un somero estudio geológico del terreno
nos indica que los yesos, bastante abundantes
ya por estas latitudes de la provincia, quedan
interrumpidos en el término de Miranda
por los afloramientos margo-calcáreos
miocénicos del Terciario del Sinclinal
de su nombre. La cuenca del río Arga,
a ambos lados en todo su curso, se halla formada
por fértiles depósitos de aluvión,
configurados en el cuaternario. |
El
clima es de tipo continental mediterráneo,
sin grandes extremos, dando una media anual
de unos quince grados. En lo que concierne
a precipitaciones, Miranda que englobada entre
las curvas pluviométricas de trescientos
cincuenta y cuatrocientos milímetros
al año.
El río Arga, afluente del Aragón,
divide el término municipal en dos
áreas netamente diferenciadas: la angosta
margen derecha, donde asienta el conjunto
urbano, resulta en general bastante escabrosa,
mientras que el lado izquierdo es llano y
muy apropiado para el regadío, constituyendo
una de las más feraces zonas de la
provincia, con el campo de huertos conocido
como "La Foya". Entre las varias
fuentes que hay en su término señalaremos
la de Victoria, manantial de aguas purgantes
y saladas, especialmente indicada entre afecciones
herpéticas y biliosas.
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El
tipo de poblamiento es concentrado, formando
el casco urbano una villa en alto. Sus causas
ha de buscarse en condicionantes derivados
del medio físico (suelo llano y proximidad
del río), de la forma de explotación
de la tierra, y en otros de tipo histórico
(la constante amenaza de los vecinos castellanos
y aragoneses) que obligaron a sus habitantes
a agruparse para facilitar la defensa, la
existencia del castillo y el propio origen
etimológico de la población,
que alude, como en el caso de Milagro a
su privilegiada posición estratégica. |
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El conjunto urbano no responde
a ningún plan general de organización,
ya que se configuró tal como hoy observamos,
en tres etapas bien diferenciadas, la primera
correspondería al primitivo asentamiento
en alto de un recinto amurallado en torno
a la iglesia, accesible desde el exterior
a través de portones, como el que horada
el primer cuerpo de la torre del reloj o "Portalejo"
y que se conservaban aún en 1764, durante
la Edad Moderna, especialmente en el siglo
XVIII, se produjeron importantes mejoras urbanísticas:
saneamiento, alineamiento de calles, organización
de calles y plazoletas, etc...) aunque sin
rebasar el límite impuesto por el recinto;
habrá que esperar finalmente a los
años cincuenta del siglo XX para que
este límite fuera rebasado, formándose
así una nueva villa en el llano, la
Miranda moderna. |
La primitiva villa en alto,
donde radica la iglesia, no presenta una disposición
clara, debiéndose la irregularidad
de sus calles y plazas, tanto a la escabrosidad
de los terrenos en los que se asienta, como
a su localización en torno a la iglesia
y limitado por las murallas.
Las plazas más importantes de la villa
son la de los Fueros y la de la Cruz, destacando,
fuera del casco urbano el poblado de Cahués,
deshabitado ya en 1421 y el barrio de Vergalijo,
proyectado por D. Felipe Modet.
El conjunto monumental de la villa de Miranda,
en el que se inserta como eje vertebral la
Iglesia, constituye la narración viva
de su rico pasado histórico. |


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PREMIADOS
FIESTAS 2006 |
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