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El
primer regadío fue impulsado
por Teobaldo I a partir de 1236,
sin embargo el trazado actual
data del reinado de Carlos III
(1413), quien para ello eximió
a la villa del pago de ciertas
imposiciones.
Durante el siglo XIV dos grandes
pestes occidentales asolaron también
a Miranda, la Peste Negra de 1348
y la de 1362 que diezmaron de
tal forma a la población
que de 2115 habitantes con que
contaba en 1231 se vio reducida
a 69 en 1366.
Sufrió muy directamente
las secuelas de las guerras entre
Carlos II el Malo y Enrique II
de Castilla y las que enfrentaron
a agramonteses contra beaumonteses
en el último tercio del
siglo XIV.
En 1423, Miranda se decantó
por el partido del príncipe
de Viana, siendo conquistada por
Enrique en 1463. Los enérgicos
mirandeses expulsaron acto seguido
a los intrusos del castillo, destacándose
entre otros Miguel Ochoa, causa
por la que fueron premiados por
Doña Leonor en 1466 con
la hidalguía. |
Hacia
1498 pasó a depender de
los condes de Lerín, lo
que ocasionó las consabidas
fricciones con los naturales de
Miranda.
En 1511 los mirandeses se sacudieron
del dominio castellano y expulsaron
a la guarnición del castillo,
en recompensa Juan de Albrit proclamó
a Miranda "Buena Villa"
con derecho de asiento en Cortes
del Reino y sus naturales fueron
libres de toda pecha, igualmente
les otorgó un escudo de
gules con un castillo de oro,
al que luego añadieron
dos leones rampantes.
Del siglo XVII recordaremos tan
solo la adhesión de la
villa y del reino a los Austrias
y a su política, como lo
demuestra tanto el hecho de que
tanto el confesor como el secretario
y ayuda de cámara del rey
Carlos II el Hechizado, fray Nicolás
de Torres y Juan Manuel Zeaorrote,
respectivamente y especialmente
Fray Bartolomé de Carranza,
confesor de Carlos I y Felipe
II fueran naturales de Miranda
de Arga.
Durante el siglo XVIII, Navarra
fiel a la candidatura de Felipe
en la guerra de sucesión,
se vio beneficiada durante la
época de los Borbones.
En este siglo la villa presencia
una gran prosperidad económica,
que se manifiestan en la extensión
y organización urbanística
y en la realización de
diferentes obras públicas
y artísticas. Esta centuria
vio las evoluciones de dos de
los hijos más preclaros
de la villa, D. Agustín
Colomo, quien por su actuación
en la guerra de sucesión
a favor del archiduque Carlos
recibió el título
de Marqués de Colomo, el
cual fue ratificado en 1719 por
el primer monarca de Guayaquil,
presidente del senado regio, capitán
general de Quito y gobernador
de Popayán D. Juan Antonio
Celaya |
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PREMIADOS
FIESTAS 2006 |
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