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| El
origen fundacional de la villa es muy
difícil de precisar, aunque de
todas las hipótesis emitidas,
la más aceptable es la de su
filiación vascona, como un núcleo
de población en el triángulo
formado por las documentadas Andelos,
Tarraga (¿Larraga?) y Calagorina
(Calahorra). La romanización
(siglo I A.C.) debió ser muy
intensa, como nos lo atestiguan diversos
restos cerámicos "Terra
Sigillata" de yacimientos próximos
al río Arga y la cercanía
del núcleo urbano a una calzada
o ramal secundario, que iba desde Andión
hasta el río Ebro y a la calzada
general de Zaragoza hacia la meseta.
Se asocia a la villa para esta época
con los nombres antiguos de Aragus y
Runa |
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| Los
siglos IV y V presenciaron la decadencia
de la población, asolada en primer
lugar por las correrías de los
bandoleros bagaudas y más tarde
por el arrollador paso de los pueblos
bárbaros. Desde el siglo VIII
hasta el X, Miranda, como toda la Ribera
navarra, fue con breves interrupciones,
feudo musulmán dependiente de
la dinastía de los Banu Qasi,
podemos considerar esta época
como una segunda edad de oro por la
prosperidad material de la villa, correspondiendo
a este momento las primeras obras de
canalización para el regadío
y la erección de un primitivo
castillo como centinela sobre el llano.
En el año 778 los mirandese tomaron
parte activa en la batalla de Roncesvalles
en la que fue derrotado el ejército
de Carlomagnoy muertos Roldán
y los 12 pares de Francia. |
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En
780 Abderramán I destruyó
Miranda, siendo repoblada después
por Iñigo Arista.
En 995 el primer rey titulado de Navarra,
Sancho Garcés Abarca, le dio
fueros y título de muy leal.
Con Sancho III el Mayor, Miranda pasó
definitivamente a la corona navarra,
encargándose asímismo
este monarca de su repoblación
y de una primera edificación
defensiva del núcleo que se
estaba formando en la parte alta.
En el año 1080 los del Barrio
Alto derrotaron a los musulmanes y
en conmemoración de ello, como
recoge una piadosa leyenda, erigieron
la ermita del Castillo y sufragaron
la talla de Nuestra Señora.
En 1162 recibió de Sancho VI
el Sabio los fueros de la novenera
por los que sólo satisfacían
los impuestos reales en moneda corriente
y quedaban exentos del pago en especie.
Sancho VII el Fuerte concedió
nuevos privilegios y fueros por la
actuación de algunos mirandeses
en la batalla de las Navas de Tolosa.
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PREMIADOS
FIESTAS 2006 |
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